sábado, 16 de octubre de 2010

HISTORIA de la GUDIÑA

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LA GUDIÑA
Antes de existir la actual villa de La Gudiña, que según referencias muy antiguas, comenzó llamándose “Godiña” (pueblo de Godos) ya que en sus cercanías, estuvieron asentados, varios pueblos procedentes del norte de Europa.
Después de los suevos, alanos y vándalos, quienes a las ordenes del rey Frumario, asolaron en sangrientas luchas, la mayor parte del norte de España, llegando hasta sus confines, con el mar océano, allá por los años 430 al 435.
Existían otros tres núcleos de población, uno en la parte norte y que hoy se denomina “ A Cunlleira” ya que comenzó llamándose “ A coelleira” debido al gran numero de lepóridos de esta especie, que había en aquella zona, poblada entonces por robles y gran cantidad de maleza, que estaba situada a la derecha del camino, que desde el Castro subía a la Madorra, en donde existe el cementerio Celta, con varias mámoas cónicas, que cubrían cámaras sepulcrales.
El segundo poblado llamada “ O Seixo”, estaba a la izquierda del camino, que conducía a las calderas del Val da Cal, conocida como “Petada”.
El tercero y más importante y con más habitantes que los anteriores, estaba situado al sur-oeste, en donde comienzan los viñedos de La Ribeira, por el camino de abajo, ya que el de arriba fue hecho, muy posteriormente, para sacar el mineral de un yacimiento de estaño, situado en lo alto del cerro, conocido como “O Buraco dos Mouros” y que fue explotado por los romanos, al mismo tiempo que lo hacían en las minas de Barja, Pentes y otras del valle del Támega y Lusitania.
La Gudiña, tuvo la concesión de su escudo, con motivo de haber pernoctado, en dicha villa, el día 15 de junio de 1.506, el Rey D. Felipe El Hermoso y su esposa Dñª. Juana, que habían desembarcado en La Coruña, con el fin de entrevistarse con su suegro el Rey Dn. Fernando “El Católico”, que salió desde Valladolid a su encuentro con tal motivo y se celebró la entrevista en la Alquería del Rensal, cerca de Puebla de Sanabria, el día 20 del mencionado mes.
Dicha entrevista fue preparada por el cardenal Cisneros, que durmió en Villaza, en el valle de Monterrey y los días 14 y 15 en La Gudiña y pasó la noche del día 16 en Santigoso, ayuntamiento de La Mezquita, ese mismo día el Rey y su esposa lo hicieron en el mesón que había en la curva de La Canda, por encima de Villavieja, conocida como " El Mesón"
Por tan buen trato y excelente comportamiento, por parte de los habitantes de La Gudiña, que acudieron en masa para recibir a los monarcas, éstos concedieron en Cédula Real, el uso de un escudo que tendría que llevar la "“Corona Real".
El escudo consistía al comenzarse a usar, un blasón dividido en dos mitades y en su ángulo inferior el triángulo. En la mitad izquierda, llevaría la cabeza de un santo, con el aro de corona sobre ella y dos palmas cruzadas, que significaban el martirio de San Francisco, quemado en Japón.
En la mitad derecha, tendría la cabeza de otro santo, también con corona de aro y la figura de una loba rampante, que significaba el milagro, en que dicha fiera, arrancó del costado del Santo, un tumor maligno que sufría, cuando por misma madre fue abandonado en una choza, a las afueras del lugar, ya que así se lo habían ordenado las autoridades, debido a la peste que solaba la comarca y se había dado orden para que todos los enfermos, aquejados de éste mal, tenían que ser abandonados, por los montes y caminos, no queriéndolos enterrar nadie a su muerte, quedando a merced de las fieras y aves de rapiña, que tanto abundaban en los montes lindantes.
Este tipo de peste que hasta entonces era desconocida para los médicos, no era que el cólera, que tanto diezmó a la población española, durante la edad Media. Beato Sebastián de Aparicio
En el ángulo inferior del escudo, había una portada de doble hoja en su interior, con sus puertas abiertas y una capilla.
Sin duda alguna, querría significar “La puerta de Galicia” por un lado y por el otro, o bien, la capilla en donde oraban los peregrinos, que pasaban en dirección a Santiago de Compostela. aunque también podría significar la capilla de San Roque o San Lázaro, ya que en aquellas fechas, era muy corriente encontrar
Las mencionadas capillas, una a la entrada y otra a la salida de los pueblos, situados en las calzadas romanas, o en los caminos Reales, dedicadas a éstos santos, como abogados de las enfermedades, tales como la peste y los tumores malignos
Hoy en muchos pueblos de Galicia y del norte de Portugal, aún se conservan las aludidas capillas de aquella época, en otros han sido destruidas o vendidas.
La más antigua alusión del escudo grabado, como señal de termino, es seguramente, la que se halla en un privilegio, fechado el 15 de mayo de 1.167, concedida por el Rey D. Fernando II, por el que dona al Monasterio de Montederramo, la heredad de “ La Coelleira”, cerca de La Gudiña y que se demarcaba, por la Pena da Coellera o Do Escudo y antes “ Forca da Coelleira”, ésta mención se hace en el tomo I de hacienda de Montederramo en el folio 160.
A su paso por La Gudiña, el Rey Dn. Felipe, llevaba un séquito de; Dos mil infantes de a pié, doscientos caballeros montados, procedentes de Francia, Alemania y Paises Bajos, además de su escolta, ballesteros y lanceros uniformados.
Se supone que los Reyes, pasaron la noche en el edificio, que más tarde sería destinado para Ayuntamiento, que era propiedad del Conde de Monterrey Dn. Gaspar de Acebedo y Zúñiga, en la fachada del mencionado edificio había un gran escudo de armas, que intencionadamente, fue destruidos, con ánimo de adueñarse el pueblo de dicha casa.
Es de lamentar que un pueblo, tan lleno de historia, se vea olvidado y no se haga investigar su pasado, que llenaría muchas páginas, con acontecimientos dignos de ser mencionados.
Al norte de la villa, existe un monte desconocido por los habitantes y que se llama “ O Pico Sagro” denominado así, por que encima, los sacerdotes “Druidas” hacían sacrificios a sus dioses, para que aplacasen su ira.
En éste lugar, no se hicieron excavaciones, ni trabajos de ninguna clase, para descubrir su pasado, que fue dejando huellas a través de los siglos.
Cuando yo era niño, oía comentar a los viejos y ancianos del lugar, la otra versión que hay, sobre el nombre de “ La Gudiña” que se debía al apodo, que los gañanes, que iban desde el norte de Portugal y Galicia a las siegas castellanas, le habían puesto a una mesonera, que había en dicha ruta y que de un “pote de caldo” sacaba lo mismo, veinte, cuarenta o sesenta tazas de caldo, según el número de segadores, que se presentase en la venta para comer y por ésta razón, la llamasen “ señora agudiña” por considerarla “ muy aguda”, pues con añadir más agua al pote, se transformaba en caldo.
Yo no comparto tal idea, ya que el nombre de La Gudiña, es mucho más antiguo, que el de la Sierra Seca, que era por donde venían los segadores, a su paso, para las tierras castellanas
Antiguamente había el edificio de la cárcel, que daba a dos calles y tenía el escudo de los Condes de Monterrey, que eran sus propietarios, en el vértice unión de las paredes con frente al crucero, que en su base tiene el mismo blasón, pero un canónigo (no digo su nombre) mandó romper el escudo, para adueñarse de ella. .
También el camino antiguo, que venía a salir cerca del que fue muchos años atrás, Cuartel de la Guardia Civil en el campo y que pasaba por el sitio denominado “ Campairos” hasta as airas vellas.
Manuel Fernández-Barja Sánchez 1.989   HISTORIA DE LA GUDIÑA

viernes, 2 de julio de 2010

FIADEIRO

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NOTAS HISTÓRICAS REFERENTES A LA COMARCA DE VERIN
Estos apuntes sobre la historia del Valle de Monterrey, de la comarca del Alto Támega, recopilados durante más de cincuenta años, por que ahora los expone, se deben en gran parte , a ilustres investigadores gallegos y portugueses y también por el francés Alayn Tranuy y sobre todo, por aquel incansable historiador “Idacio”, obispo de Chaves (Portugal), nacido en la comarca de la Limia, en “Civitas Lemicarum”, que estaba situada al sur-este del lugar que hoy ocupa la Villa de Ginzo de Limia, en la provincia de Orense.
El mencionado obispo Idacio, por ser testigo presencial, en el año 466, de la invasión de los Bárbaros, Alanos, Suevos y Vándalos, nos refiere los hechos tan sangrientos, con tal precisión, maestría y claridad, sobre la invasión en el valle del Támega y del norte de Portugal, llevados a cabo, cuando al mando del rey Frumario hicieron acto de presencia, que al leerlas tiembla la mano del que escribe este relato. Uno de los hechos es el siguiente: Año 410. - Capitulo XVI, apartado 48.
Al mismo tiempo que en toda España, las hordas bárbaras se entregan a bacanales, una epidemia de cólera hace devastaciones horribles entre sus habitantes que faltos de víveres por el constante saqueo excesivas gabelas del invasor, que se llevaba frutos, ganados y granos, sufren un hambre terrible y tremendos sufrimientos, que en momentos dramáticos llega al extremo, que la carne humana, llega a ser devorada por los habitantes, dándose el caso, que incluso muchas madres matan a sus hijos pequeños, para comer su carne cocida, sin mirar que ellas los habían parido.
Los animales salvajes son tan abundantes, que acostumbrados a comer los cadáveres de los habitantes que han sido abatidos, por el hierro, por el hambre y por la peste, se acercan a los poblados para atacar a los habitantes, que no tienen fuerza para defenderse, dando la sensación, de que es el exterminio del género humano.
Muchos de los relatos que expongo a continuación, fueron recogidos con perseverancia, muchas horas y días de caminar por lugares, aldeas y caseríos, en mi deambular como cazador y pescador, en noches de “Fiadeiro y Trisca”, escuchando a viejos, en las cocinas, cuando contaban lo que habían oído relatar a sus antepasados, en las largas noches de invierno, cuyos hechos daban por ciertos, por que así se lo habían asegurado sus mayores, ya que habían pasado de generación en generación.
Algunas de estas historias, a veces, y sobre todo los nombres y fechas, se distanciaban algo de la realidad, pero tenían una base cierta.
A su tiempo, contaré una, que según la anciana que me lo contó, le había sucedido a l rey Fungario, y muchos años después, pude comprobar que la historia era cierta, pero que se refería al rey Frumario, como decía la anciana de Montevoloso.
Cité la palabra Fiadeiro y como el que no sea gallego, no sabe su significado, voy a tratar someramente de aclararlo.
En las largas y frías noches del crudo invierno, que visita las montañas gallegas, las familias y amigos, se reúnen en una determinada vivienda, que goce de ciertas comodidades, para albergue, a veces veinte o más personas, en su mayor parte ancianos, ya que los jóvenes por regla general se reúnen en otras dependencias, para formar una diversión denominada Trisca.
En la dependencia de los mayores, suele ser una cocina, en su parte central, que tiene una gran losa de pizarra o de granito, que se llama “Lareira”, en cuyo centro arde una hoguera, formada por torgos (raíces de uces y brezo. o de roble y a los costados del fuego están situados bancos de madera con respaldo que se denominan “Escanos” el cual sirve también de mesa para comer, ya que estos escanos llevas adosado a ambos lados una especie de brazos que pasan por encima de la cabeza una vez sentada la persona, una tabla que hace de mesa y que apoyada en los dos lados del asiento.
El fuego, se enciende a primeros de año o el día de Navidad y ya no se apaga en todo el año. Por la noche al acostarse, se cubre con rescoldo y ceniza las brasas y al día siguiente se descubren poniendo leña encima y se vuelve a encender y así se hace todo el año y durante muchos años.
Dicen los ancianos que si se deja morir el fuego o se apaga con agua, que los dueños de esa casa caerán en desgracia y le pueden suceder algo malo, la muerte, un accidente y que éstos males también pueden pasar a los animales, que posean los moradores de ésta vivienda.
Sólo se apaga el fuego, cuando los dueños tengan que ausentarse varios días de casa. Por esta razón, tiene gran cuidado de que el fuego no se apague, y dejan la mayor parte de los días un gran leño con brasas, que tapan con rescoldo y cenizas, durante la noche para destapar al día siguiente y con unas pajas encienden la nueva llama.
Los escanos, para que sean más cómodos, están forrados con pieles de ovejas o cordero y así se hacen más calientes. Plano de Verín en 1.800
Encima de este fuego o fogata, a la que le se está metiendo leña en cantidad sin dejarla consumir, pende una gran cadena de fuertes eslabones, llamada a “Garamalleira”, de la que en su garfio final, llamado “Garabito” cuelga una gran caldera de cobre, en la que cuecen, nabos, remolachas, patatas, castañas y verduras, para alimentar a los animales que poseen, y principalmente para los cerdos de ceba, que sacrifican en Navidad o reyes y que con su carne una vez salada, sirve para el alimento de la familia, con sus sabrosos chorizos, morcillas, androllas, sin olvidarse de sus riquísimos jamones y lacones, que tanto aprecio tienen en toda la comarca, pero además de los alimentos reseñados, para la ceba, diariamente le suministran, piensos de, maíz, troceado o molido como harina.
El cerdo, es todo aprovechable, ya que también sus menudencias, tales como las orejas, pezuñas, rabo, cachucha etc. Son el complemento de un buen cocido gallego.
Cuando sacan del fuego, la caldera, colocan otro artilugio, hecho de zinc o de latón y con forma cilíndrica y que su base está hecha de tiras, metálicas para que pase el fuego a través de sus espacios y sirve para asar las castañas “ El Tixolo o Tixola” una vez asadas las castañas, acompañas de unos tragos del chispeante vino de la montaña, o con mas cuerpo, del valle de Monterrey, y así pasan las veladas, salpicadas de historias, Chascaremos, referentes a brujas, meigas, aparecidos, bandidos y hechos sucedidos en la comarca y que ya contaban sus antepasados y que se fueron transmitiendo de padres a hijos y así durante muchas generaciones, cientos de años.
Como los contertulios, ya llegan a las reuniones después de haber cenado en sus casas y atendido el ganado al llegar del campo, éstas tertulias los sábados se prolongan, hasta altas horas de la madrugada, ya que al día siguiente por ser festivo no tienen que madrugar, ya que para oír misa se levantan algo tarde, pues el cura como viene de otras parroquias viene a misar tarde sobre lasa doce de la mañana.
Los demás días de la semana la reunión sólo dura hasta la media noche, pues al día siguiente tiene que trabajar y por eso madrugan.
En las reuniones se habla de política, entablándose con frecuencia, acaloradas discusiones, por existir casi siempre dos bandos, los del cacique y los de la contra, los dolidos, los que sufren, los trallazos del señor feudal, cuyos tentáculos, llegan hasta los lugares y caseríos más apartados, para llevarse lo que con sudor fueron adquiriendo los sufridos campesinos, que de sol a sol, y sin apenas descanso con escasa comida les sacan a la ingrata tierra que los vio nacer. Pero de estas discusiones, como suele decirse “no llega la sangre al río”. . Plano de Verín – San Lázaro en el año 1.771
A esta pobre gente, en lugar de cobrarles la contribución e impuestos, habría que pagarles por vivir en tan apartados lugares, lejos de la civilización, sin escuelas, medico, sin farmacia, sin carreteras, sin teléfono y sin centros de diversión, teniendo que valerse de senderos y caminos pedregosos y angostos, para poder llegar a la villa que dista muchas veces mas de veinte kilómetros, para adquirir ropas, utensilios de primera necesidad.
Una de estas noches la señora María la “Caldeirona” anciana de más de setenta años, pero muy parlanchina y simpática, en su cocina del pueblo de Montevoloso (que antiguamente se llamaba Monte del Oso), sin duda por haber en sus cercanías alguna guarida o cueva de dichas fieras), me contaba lo siguiente: Cuando ella tenia diez o doce años, sus padres la mandaron con el ganado, un rebaño de ovejas y cabras al monte, desde que salía el sol hasta que se ocultaba, el rebaño se componía de unas 100 ovejas y unas 12 cabras y siempre iba con ella un buen perro mastín, ya que abundaban en aquellos montes lobos.
Me explicaba que tenían pocas cabras, por que hacían daño a los arboles y a las huertas, pues les comían la piel a los arboles y se secaban. Además de las cabras obtenían una docena de cabritos para matar en noche buena, fin de año o reyes y también para la fiesta del santo patrón del pueblo que era San Antonio, también guardaban alguno para la recolección del trigo y la maja, pues todos los del pueblo se ayudan unos a otros en estas labores, esta es una costumbre en aquellas aldeas.
Me contaba que las ovejas, son más útiles al campesino, por que además de dar dos crías al año cada una, le suministran en la primavera la lana, que una vez hilada en los “Fiadeiros”, les sirve para hacer ropas de abrigo, tales como: Toquillas, mantones, capas, medias refajos que tan necesarios son para abrigarse en los días de invierno con fuertes nevadas que los visitan durante muchos meses al año.
Me aparté por un momento de mi historia, que hice para aclarar algunos conceptos, que una vez narrados volveremos atrás
Nos explicó que una tarde, estando bastante lejos del pueblo, por tener allí mejor pasto las ovejas, comenzó a oscurecerse el sol y se hizo de noche más pronto que otras veces y al mismo tiempo la tierra comenzó a temblar, bajo sus pies y sentía unos ruidos extraños y por si esto fuese poco, comenzó a nevar y a soplar un fuerte viento, que la hizo caer al suelo y con la ventisca no encontraba el camino para regresar al pueblo.
El miedo se apoderó de ella y como se hizo de noche tan deprisa, perdió el sentido de orientación y no encontraba la dirección del pueblo, anduvo mucho tiempo sin saber en donde estaba y tuvo que guarecerse entre dos peñascos enormes que encontró al ir caminado, para librarse del viento y de la nieve que caía copiosamente.
Por ese sitio nunca había pasado, no lo conocía, allí espero hasta que viniesen a buscarla y que le llegase la muerte, pues ya estaba aterida de frío. Rezaba y le pedía a la Virgen y San Antonio, que la librasen de todo peligro, pues tenía mucha fe en ellos y abrigaba la esperanza de ser atendida.
En estas aldeas y lugares apartados, tienen la costumbre, que cuando un pastor o agricultor no llega a casa a la hora acostumbrada, la familia avisa al pedaneo del pueblo, y este toca la campana de la iglesia o ermita, para que se reúnan los hombres, en un lugar que ya tienen señalado, ya sea en la picota, en el atrio o en la plazuela del lugar, con el fin de formar grupos y salir en varias direcciones a buscar a la persona, que no ha regresado.
Hacen un pequeño atado de paja bien apretado , que se llama “Fachón” y se enciende por un extremo en forma de tea, para que sirva de alumbrado y así al mismo tiempo puede ser visto a distancia y llevan un cuerno limpio que van soplando como si fuera una bocina, que se oye a distancia, y de esta manera pueden responder con sus gritos o silbidos, las personas que se han perdido por aquellas serranías o barrancos.
Nuestra narración, nos siguió contando, que se abrazó al perro, para no dejarlo marchar y al mismo tiempo le servía de abrigo a su aterido cuerpo. Pasarían dos horas o quizá algo más, cuando su fiel compañero comenzó a ladrar furiosamente.
Lo primero que pensó, fue que podía ser la proximidad de un lobo o jabalí, que con tanta frecuencia eran visto por la zona. Pasado un buen rato, oyó a lo lejos el sonido de un cuerno, y avistó las luces de los “Fachones”, y sacando la fuerza de los pulmones, comenzó a gritar pidiendo auxilio en aquella dirección. Pronto oyó el grito de ¡ María!,¡ María!... que daban los hombres del pueblo y al poco tiempo se vio rodeada por todos sus familiares y vecinos que la abrazaban, llenos de júbilo.
Los llegados, le dijeron que habían oído, los ladridos del perro, desde bastante distancia y por eso habían acudido en aquella dirección, de no haberlos oído, quien sabe si la encontrarían pues irían en otra dirección, dada la distancia tan grande que estaba del pueblo.
Cuando regresó a su casa, su madre le puso ropa nueva, seca y de abrigo, ya que sus vestidos estaban empapados a causa de la lluvia y la nieve, se acercó al fuego y le dieron una gran taza de leche bien caliente, con el fin de hacerla entrar en calor, pues estaba entumecida por el frío, hasta los huesos.
Su abuelo, que tendría mas de ochenta años, le preguntó en que lugar se había refugiado, y al decirle el sitio, la abuela se santiguó, diciendo:¡ Jesús! que milagro, tuviste mucha suerte. ( todo se decía en gallego) Por que allí cerca, hay una cueva muy grande y oscura, en la que al anochecer, aparecen volando muchos pájaros negros y que no tiene plumas, parecen ratas que vuelan y que chupan la sangre del pescuezo de los que se acercan por aquellos parajes, y le sacan los ojos, sin hacer algún ruido y que tampoco tienen pico, pues su boca son como las de los ratones grandes; dicen los antepasados, que son las almas, de los que murieron en pecado mortal, y ahora andan errantes, hasta el fin del mundo.
También cuando yo era pequeña, mi abuela me decía, que nunca fuese por aquella parte del monte, por que se encuentran huesos y calaveras de los difuntos, a quienes chuparon la sangre esos pajarracos.
De aquella historia todos los asistentes al fiadeiro, lo escuchamos con el más profundo silencio, de la anciana campesina, que tanto temor tenia a las animas, deduje que tal cueva era la misma, que según la tradición, en ella se había refugiado el rey Frumario, cabecilla de los suevos, en el siglo V, cuando escapaba perseguido desde Braga, por su hermano Remismundo, que quería usurparle el trono y le seguía con sus tropas desde aquella ciudad portuguesa. Según corre, dicho suceso desde la más antigua época, allí estuvo varios días, con sus más fieles seguidores, hasta que unos pastores, lo disfrazaron y tomó el camino de Astorga.
Esta cueva esta situada a la derecha del camino que conduce, desde el valle de Monterrey, al pueblo de Montevoloso, y que le llaman el “Portazón”, en la parte de abajo del pico llamado “ O Foxo”.
Al decir “Fiadeiro” debe de entenderse, como si en castellano se dijese “ Hiladero”, y es que aquellas mujeres, viejas en su mayoría, portan en sus manos, una rueca y un huso, y van sacando o pellizcando de un copo de lana, lino, trozos muy pequeños, confeccionado así un hilo muy delgado, pero tan perfecto, que parece hecho a maquina y que les sirve una vez transformado, en madejas, para hacer sus vestidos de invierno y todas clase de ropa de abrigo y también para su venda como son los calcetines, medias que venden en los mercados de las villas cercanas.
Anteriormente hago referencia al obispo Idacio, a quien el rey Frumario hizo prisionero, mientras celebraba un acto religioso dentro de la catedral de Chaves hoy de Portugal, pero en aquel entonces, pertenecía a Galicia.
Él fue quien con más claridad nos relata la invasión de los suevos, en el año 466 de nuestra era.
En sus narraciones que a veces son tétricas, nunca menciona la villa de Verín, sin duda por no existir en aquella fecha, pero si nombra: Viana, Porquera, Lémica, Capraria, Moxós, Fredamundi, Saquetina y otros.
La entonces Capraria, hoy es el pueblo de Cabreiroá, Mixos es Mijós, pero los poblados de Fredamundi y Saquetina, situados en el Valle del Támega, se desconoce su emplazamiento y el motivo de su desaparición, que bien pudieran haber sido destruidos por los suevos u otros invasores.
Con ésta descripción, me fui desviando de la narración que empecé, pero conviene hacer resaltar, que al lado de las hogueras o fogatas, en el fiadeiro, han podido aprender, muchas cosas que ignoraban y que no están escritas en ningún libro actual.
Antes de seguir con la historia de Verín, voy a referir una charla, sostenida con un anciano, ya fallecido hace unos años y que llegó a ser mi compañero de caza, durante muchos años; se llamaba Francisco Rodríguez Machado (q.e.p.d.) del pueblo de Tamicelas, y era conocido familiarmente como el “Aceite”.
Un día quiso mi buena fortuna, que fuese de caza a las perdices, por aquella zona del municipio de Laza y cuando ya había recorrido el monte varias horas, durante las que había matado algunas perdices y las llevaba colgadas del cinto encontré una fuente de aguas puras y cristalinas y después de echar un buen trago, me senté a descansar puse a refrescar mi bota de vino de cosecha propia y me puse a comer un trozo de jamón y unas empanadillas de pollo que traía de casa.
Habría transcurrido una media hora y apareció un cazador, con más edad que yo, y también más bajo que yo, y eso que mi estatura no es mucha, me saludo con unos buenos días y se sentó cerca de mí, sacando una petaca con tabaco y me la ofreció al mismo tiempo que me extendía un librillo de papel para que liase el cigarrillo, (en aquella época, no había cigarrillos hechos), que yo de buen grado acepté (hace ya cuarenta años que no fumo).
Comenzamos hablando sobre la caza, el tiempo, en fin algo de todo y observé que a pesar de ser un simple campesino, de una aldea remota, situada entre las altas montañas y con un mal camino para poderse comunicar con la villa de Laza, su charla era amena y me era grato él oírlo.
Le ofrecí de mi comida, pero me manifestó que ya había comido al pie de otra fuente en la cañada anterior.
No recuerdo cuantos cigarrillos nos fumamos, pero había pasado mucho tiempo y comenzó a contarme historias, que le habían contado sus abuelos; me habló de los “Galaicos”, que según él eran unos hombres muy fornidos y muy valientes, que habían tratado de sublevar a los campesinos en contra de la reina de España; me habló de las invasiones francesas, diciéndome que habían cometido toda clase de atrocidades, violaciones, saqueos, quemado iglesias, hasta violaciones de niñas pequeñas, robando el ganado y muchas más atrocidades, propias de gente salvaje y bárbara.
Me habló de los caciques y políticos de la comarca, y los comparaba a los vampiros y que según él, eran unos señoritos, que engañando a los ignorantes campesinos, se iban adueñando de las fincas, casas y ganados y todo lo que poseían los pobres campesinos de la comarca.
Me contó también de unos traperos y cacharreros, que venían de la zona de Sanabria, de la parte Zamorana, cambiaban sus cacharros, por lana, pieles de zorro o lobo que tanto abundan en aquella zona y sabía que se habían extendido por todo el valle del Támega y que se fueran independizando unos de otros y en estas aldeas a la vez que hacían sus cambios ofrecían dinero a cambio de hipotecar sus haciendas y si no pagaban el préstamo en el plazo acordado se adueñaban del capital.
Yo ya sabía todo esto y en una ocasión, tuve en mis manos una obligación en la cual los objetos, a responder valían diez veces más que la deuda.
Y así estuvimos hablando hasta bien entrada la tarde, ya que su amena charla, me hacia sentir agusto y desde entonces fuimos muy buenos amigos.
Cuando quería ir de caza, para aquella zona, le enviaba recado, para que tal día sobre tal hora estuviera por tal cazadero, cuando yo llegaba ya llevaba él un par de horas cazando y nos encontrábamos con gran alegría. Mi casa dista de su pueblo, Tamicelas, sobre unos treinta kilómetros.
Yo tenía que madrugar, para llegar allí, primero en bicicleta, después mi moto Guzzi Hispania, más tarde en una moto Vespa, luego en mi Renault 4-4 y me acompañaba un chico con la merienda y una bota de vino para los tres.
Era muy conocido por el “Aceite” y este nombre se lo habían puesto, según él me contó, cuando era muy niño, jugaban todos los niños en la plaza del pueblo y hacían una especie de peleas y siempre quería ser el primero, él mas fuerte, el más diestro en todo y su madre que le observaba, le dijo: Paquito, tu quieres ser como el “Aceite”, quedar por encima de todo, y desde aquel momento todos sus amigos comenzaron a llamarle así.
Según el Sr. Aceite, el nombre de Támega, lo recibe por tres diminutos, manantiales, que nacen tres cañadas cercanas al pueblo de Tamicelas, que le llaman “ As Tres Migallas” o “ As Tres Micelas”.
Como nuestros descansos, la mayor parte de las veces, eran en la ribera de los tres regatos, que mirando al norte, la de la derecha es la regata de Abelleira. La del centro A Corrediña de Naveaus, y la de la izquierda Regata da Alberguería, al pie de la aldea del mismo nombre, que al juntarse estos tres arroyos, dan origen al río Támega.
El pueblo de Tamicelas, recibe el nombre, por las “Tres Micelas” y los pueblos de Tamagos y Tamaguelos, tienen ese nombre por estar situados a los lados del río Támega. Los habitantes del valle en la antigüedad recibían el nombre de “Tamaganos”.
Hay investigadores que refieren, que su nombre, se deriva del Dios, Tameobrigo, pero en modestia opinión, lo tomó de las Migallas o de las tres micelas a que se refería mi buen amigo Francisco “ El aceite”.
Muchos de los hallazgos, casuales con los que me he encontrado, fue por ir de caza o de pesca y pernoctar en aldeas remotas durante muchos años y las charlas que mantenía con, agricultores, pastores u otros concurrentes en los fiadeiros en las apartadas comarcas de la montaña gallega.
Cierto día, hará unos treinta años, encontré por casualidad una “Calzada romana” en un bosque de malezas, en perfecto estado de conservación, a unos cuarenta kilómetros de Verín, en plena montaña y en límite de las provincias de Orense con Zamora.
Me encontraba cazando y había muchas perdices, se levantó un bando y le tiré, cayendo una de ellas entre la maleza y antes de que el perro la portase, la cogí yo por quedar en alto entre las ramas y comprobé que había una calzada romana, anduve sobre ella en ambas direcciones, me entretuve algún tiempo por que me gustó siempre cerciorarme de las cosas, que encontraba en mis correrías, por estos apartados lugares y las sierras de la comarca, por donde iba cazando o pescando.
Pude comprobar también que la mencionada calzada arrancaba de un Castro, antiguo poblado, y vi las ruinas de dos molinos al lado del riachuelo que fluye al río Mente y que en sus cercanías, continuaba un quebrado y tortuoso camino, hacia el pueblo del Tameirón.
De ésta calzada nadie tenía conocimiento, por que tanto en dicho pueblo, como en los del Pereiro o Cañizo, hice averiguaciones y nadie supo decirme nada.
A simple vista, era difícil descubrirlo, por la maleza tan extensa que lo cubría y la casualidad había hecho que yo lo viera. Otro día al beber en una fuente, en la montaña, al sur oeste del pueblo de Vilar, en el municipio de Castrelo del Valle, observé que el agua que manaba, caía en una sepultura de piedra de cantería, que era la parte inferior de un sarcófago, que bien pudiera ser celta o romana, supongo que en las inmediaciones habría algún cementerio.
También en otra ocasión al ir de caza con mi consuegro D. Antonio Domínguez Gómez, magistrado jubilado, por el camino que baja de Peña Nofre, al pueblo de Porto Camba, a la izquierda de dicho camino, vi unas antiguas edificaciones de piedra de pizarra, todo en ruinas, pero se notaba el contorno de diez o doce viviendas circulares, y le pregunté sobre ellas, ya que él cazaba con frecuencia por aquella zona, me comentó que los habitantes de aquellas aldeas, conocían aquellos parajes como “ A Mourisca”, por creer que allí habían vivido los moros, cuando invadieron Galicia.
También recuerdo que al sur de mi pueblo natal de La Gudiña, existe la boca de una antigua mina, que los de por allí la conocen como “O Burato dos Mouros”.
En otra ocasión, también en los límites de la provincia de Orense con Zamora, en las cercanías del pueblo de Castromil, observé en el camino una peña, que tenía poca elevación y en la cual había esculpidas una docena de herraduras, todas en la misma dirección, sin duda para señalar el itinerario a caminantes o tropas
En otros parajes de la misma comarca, no lejos de éstas herraduras, había varios peñascos labrados en forma de palmeras, no comprendo el significado de tal trabajo.
Nunca volví por allí, pero siento deseos de volver, para llevar una maquina fotográfica y poder hacerle unas fotos, aunque en aquella época era joven y me interesaba, más la caza que estas cosas de la historia de nuestra Galicia.
Siempre tuvo deseos de saber la etimología de la palabra “Verín”, consulté libros históricos, en archivos oficiales y particulares, en diferentes poblaciones, pero nada pude encontrar sobre la fundación de Verín.
Las primeras noticias sobre el nombre de Verín, sobre el año 950 en el siglo X, que a instancias de San Rosendo y por orden del rey Ramiro II, entre los términos de San Felix de Varoncelli ( hoy Pazos) y Santa María de Trudilde ( hoy Verín), Villaza, Albarellos y Queizás.
En aquella época aparece llamándose Santa María, propiedad de la condesa de Trudildi o Trudili, hija del conde Don Rodrigo y viuda del caballero de Velasco Ruderiz y hermana del obispo de Iria Flavia Don Pelagio, dicha condesa ordenó, poner piedra en las demarcaciones o divisiones de los pueblos antes mencionados.
Los lugares de Fredamundi y Saquetina, desconocemos el lugar de su emplazamiento y el motivo de su desaparición, como también el lugar de Zacois, que según se cree estaba al sur de Pazos, en un sitio denominado “O Toxal”
Recientemente han aparecido restos de cerámica y de edificaciones en éste lugar, pero se sigue sin saber el motivo de su desaparición. Casa del Perú. Verín año 1.986 Manuel Fernández-Barja SánchezLA TRISCA O FIADEIRO

GENEALOGÍA



















Árbol Genealógico de la Familia del Perú

D. ALONSO FIDALGO Corregidor de Verín en 1.511.

D. ALONSO FIDALGO 1.507 a 1.576, Corregidor de Verín en 1.561 c.c. en 1.540 Dñª. Mª. Estévez Díaz del Villar y Ramírez de Végel, señora de La Casa del Perú. Estos señores tenían sus enterramientos en la iglesia parroquial de Verín, en la capilla del Sto. Cristo, donde todavía se divisan las Armas de los FIDALGO, como en el arco de la puerta y en el techo de la misma, como decimos en la parte documental de H. de G.

D. DOMINGO FIDALGO fue ministro del S.O. General del Ejercito, Procurador General en 1.619 restaurador de la villa de Chaves (hoy Portugal) c.c. Dñª. Francisca de Araujo Chaves y Teixeira. Falleció el 19-9-1.638

D. ALONSO FIDALGO nació en 1.578 y falleció el 10 de julio de 1.632 siendo Corregidor de Verín desde 1.629 c.c. Dñª. Catalina de Novoa y Ulloa, de Monterrey Señora de la casa y Coto de Leixo

D. ANTONIO FIDALGO General de Ejercito, Gobernador de las Indias en 1.605 c.c. Dñª. Ana Francisca de Soto y Baca, Marquesa de Castelar y Castellón

Dñª. BENITA FIDALGO DE ANDRADE Y SOTOMAYOR c.c. D. Pedro Mariño de Lobera Lemos y Sotomayor, Marques de la Sierra, hijo de D. Cristóbal Mariño de Lobera Pazos y Sotomayor y de su esposa Dñª. Inés de Lemos Sotomayor y Haro, Señora de la Casa de Sobrán Dñª. Benita era hija de Dñª. Catalina de Novoa y de D. Alonso Fidalgo. Se casó en la iglesia de San Bartolomé de Pontevedra el día 16 de febrero de 1.637.

Dñª. MARIA FIDALGO DE ARAUJO Y CHAVES Nació en 1.608 falleciendo en 1.685. Tenía el título de Señora de Castiñeiras. Se casa con el capitán de la milicia de Monterrey Dn. Juan de Arrojo Cadórniga y Sarmiento, de la Casa Señorial de La Mezquita. Queda viuda y se vuelve a casar en 1.634 con el Corregidor D. Juan G. Taboada Pardo.

D. MANUEL FIDALGO SOTO Y BACA Capitán de Corazas, regidor de la ciudad de Orense c.c. María de la Cruz Sandianes. Se queda viudo y se vuelve a casar con Dñª. Magdalena Salgado Mascareñas.
De éste matrimonio nace D. MANUEL FIDALGO SALGADO que fallece 26-XI - 1.799. Por su nobleza podía usar: Armas, Caballo, Criado y Lacayo. Fue elegido como capitán de todos los nobles en la contienda contra Portugal el día 14-4-1.761

D. SEBASTIAN BENITO TABOADA Falleció el 21-9-1.735 Ayudante de Campo. c.c Dñª. Angela Aguiño de Santa Cecicilia Falleció el 10-XII-1.736

D. CARLOS TABOADA. Caballero de Santiago Falleció el 24-2-1.752 c.c. Dñª. María Rodríguez Salgado. Se casaron el día 3-X1-1.741

D. ANTONIO TABOADA RODRIGUEZ 27-XII-1.742 al 25-8-1.815 Regidor de Verín en 1.775 y fue nombrado juez el 14-4-1.779 c.c. 22-X- 1.771 Dñª. Teresa Cotilla y Feás

D. CARLOS TABOADA COTILLA 19-XII-1.772 al 26-9-1.838 Caballero de Santiago c.c. Dñª. Rosa González y Guzmán

D. BENITO TABOADA GONZALEZ 19-2-1.807 al 16-6-1.881 Regidor de Verín en 1.834. Caballero de Isabel II. Condecorado con la Cruz de Carlos III en 1.862 c.c. Dñª. Benita Otero Guedella

Dñª. MANUELA TABOADA OTERO 1830 al 1.917 c.c. D. Fernando Delgado Rajoy 1.843 a 1.907 Jefe de Correos y Telégrafos de Orense. Sobrino del Arzobispo Rajoy de Santiago

D. LUIS DELGADO TABOADA 17-2-1.871 al 6-2-1.928. Presidente de la junta municipal 1.902-03 c.c. Dñª. Luisa Delgado Meiriño 1.876 al 21 agosto 1.955

Dñª. IRENE DELGADO MEIRIÑO 13-6-1.901 al 21-X1-1.979 casada el 17-7-1.925 con D. Manuel Fernández-Barja Sánchez 4-4-1.904 al 25-4-1.999 Oficial Mayor de Ilmo. Ayto de Verín

D. JOSE CARLOS FERNANDEZ-BARJA DELGADO 15-3-1942 c.c. 7-1-1967 Dñª. Emilia Martínez Osorio. 2-1-1.946 Profesora de E.G.B. Jefe administrativo de Cía Telefónica en Pontevedra. Son los dueños actuales de la Casa del Perú en su parte norte.

D. JOSE CARLOS FERNÁNDEZ-BARJA MARTINEZ. Nacido en Verín el día 7-3 1.969 Licenciado en Geografía e Historia, por la Universidad de Santiago. Master de Urbanismo y Medio ambiente por la Universidad Carlos III de Madrid. Gerente de la Fundación Comarcal en Noia. c.c Dñ, Ana Isabel López Lorenzo, licenciada en sociología y diplomada trabajo social

DAVID FERNANDEZ-BARJA LÓPEZ, nacido en Santiago el 26-06-2008, a las 19 horas

D. JAVIER FERNANDEZ MARTINEZ Nacido en Orense el día 20 -6-1.973. Ingeniero Bioquímico, por las Universidades de Santiago y Madrid. C.c. Dñª. Asunción López Fernández, Ingeniero Bioquímico, por Las Universidades de Santiago y Madrid. Se casaron en Alcalá de Henares, en la capilla de San Ildefonso el día 12 de Octubre del año 2001.


D. JACOBO FERNANDEZ  LÓPEZ, nacido en Madrid el día 31 de enero del 2017 de madrugada

Casa del Perú. Junio 2002 José Carlos Fernández- Barja Delgado

GENEALOGÍA

MILAGRO DEL BEATO SEBASTIAN DE APARICIO


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MILAGRO DEL BEATO SEBASTIAN

MILAGRO DEL BEATO SEBASTIAN DE APARICIO ( año 1.936)
El milagro fue realizado en la persona, del vecino de La Gudiña, pueblo natal del Beato, José Martínez Priego y ocurrió a pocos días del comienzo de la Guerra Civil Española, ocurrida entre los años 1.936-39, se formaron en todas las villas importantes de ésta provincia de Orense, unos grupos de desalmados, vagos, y malas personas, que queriendo imitar al fascio italiano, adoptaron por uniforme, una camisa azul y un correaje como el militar, al que denominaron Falangista .
Ninguno de ellos tenia oficio, ni profesión conocida y en su mayor eran hijos de personas pudiente y familiares reconocidos como caciques de cada pueblo.
Estos criminales, se dedicaban a sacar por las noches de sus viviendas, a toda persona que perteneciese a partidos republicanos, a la U.G.T o a la C.N.T.,siendo detenidos por regla general, personas trabajadoras y padres de familia ejemplares, hijos inmejorables y ciudadanos de orden, que una vez detenidos y en camiones eran llevados a las afueras de los pueblos y fusilados en cualquier cuneta o camino apartado y no tenían para los criminales mas defecto, que estar afiliados a esos centros, con la particularidad, que si no estaban afiliados, no encontraban trabajo en el ferrocarril, que en aquella época, se estaba realizando el tramo de Zamora-Orense, con cuyos ingresos sostenían a sus respectivas familias.
Antes de fusilarlos, los sometían a duros castigos, hasta el extremo, de que alguno fue atado a un poste de piedra y después de rociarlo con gasolina, le prendían fuego, para verlo arder vivo, como hicieron con el maestro que en Allariz, hicieron bajar del coche correo y lo quemaron junto al Mesón de Maragullo, a 5 kilómetros de La Gudiña.
No dejaban celebrar funerales por sus almas y estaba prohibido tocar las campanas, cuando sus familiares y amigos los enterraban. Todo esto tenían que hacerlo de noche, para que nadie viese el féretro acompañado hasta el cementerio.
Las personas se encerraban en sus casas, atemorizadas y otras se veían obligadas a desaparecer, huían a Portugal o America, en donde murieron, loa mayor parte de ellos y alguno, muy pocos, regresaron al terminar la contienda, por haberse decretado el indulto, para todos los que no tuviesen las manos manchadas de sangre. Sólo uno, cuyo apodo era El Churro de Villaza, le dio muerte en su misma vivienda, un familiar de uno al que él, había paseado.
Después de éste preámbulo, voy a referir el milagro obrado por el Beato Sebastian de Aparicio, nacido en La Gudiña y cuya imagen se venera en la iglesias de San Martín, de dicha villa.
Había frente a la casa en que yo nací el kilómetro 444 de la carretera de Villacastin a Vigo, una rustica casa de piedra, de una sola planta con tejado de pizarra, el suelo era de tierra, sin ningún tipo de pavimento, solamente la cocina, tenia losas de pizarra a su alrededor, de otra muy grande, que servía de lareira, sobre la cual se encendía el fuego y que servia para poner el caldero con que se le cocía la comida a los animales domésticos y servía de fogón para colocar las potas que se usaban en las aldeas.
En esta casa, en donde apenas entraba claridad por una pequeña ventana de daba a su parte norte, hacia la carretera y por unas juntas de tablas separadas, que servían de fallado, por donde salía el humo, entre la paja que cubría parte del tejado, de ésta rustica vivienda.
En esta humilde casa, era habitada por una pobre viuda, ya anciana, la señora María Prego y sus hijas: Loreto, Teresa y Joaquina y su hijo José, personaje de esta triste, pero recordad historia.
Al tal José, le apodaban El Jacinto , por parecerse a su abuelo en su baja estatura, pero de una constitución muy fuerte. La familia no tenia otros ingresos, que los que producían un pequeño rebaño de ovejas y dos vacas para trabajar sus escasa tierras, amen del diario jornal de José, que trabajaban en las obras del ferrocarril y que para conseguir dicho trabajo, tuvo que afiliarse a la Unión General de Trabajadores, que era el requisito indispensable, para poder trabajar en dichas obras.
Cierta noche estando la familia reunida entorno a la mesa, cenando, sonaron unos golpes dados con la culata de un fusil, todos se asustaron y guardaron silencio, pero de pronto sonó una voz fuerte, que les dijo, que si no abrían, echarían la puerta abajo. Se dieron cuenta de que venían buscar a José, su madre le indicó que saliese, por una estrecha puerta que daba a la huerta en su parte posterior, José así lo hizo, pero como cuando un furtivo cazador, espera con su red en la boca de la madriguera de un conejo, allí estaban cuatro falangistas, armados con sus fusiles que se echaron encima del pobre José, al igual que lo haría un lobo para apresar a una inocente oveja. Digo fusiles, por que estos criminales, usaban dichas armas y pistolas que les suministraba el capitán de la G. Civil de Verín, Sr. Ros, que era el jefe absoluto de aquella Ralea .
Se armó un gran alboroto, al gritar la madre y las hermanas, acudiendo muchos vecinos, creyendo que se trataba de algún accidente o muerte en la vivienda; Entre las personas que acudieron venía mi madrina, ya fallecida (q.e.p.d.) Dñª. Catalina Fernández Barja, quien a ver de lo que se trataba, le suplico poniéndose de rodillas delante del Jefe de la cuadrilla, que era el contratista de las obras del ferrocarril, al que conocía de haberlo visto en su comercio de tejidos, ( comercio mixto), que con su hermana Joaquina, tenia en la villa. Le suplicó llorando y diciéndole que la familia se moriría de hambre, si les faltaba el jornal de José. De ninguna forma consiguió ablandar el corazón del malvado jefe, pero en un arranque de religiosidad, le dijo: Ustedes no lo matarán, por que ahora mismo voy a postrarme delante del Beato Sebastian y el hará un milagro, para que no puedan cometer este crimen.
Precipitadamente se fue a su casa, donde tenía las llaves de la iglesia de San Martín, por ella y su hermana, las que adornaban la iglesias con flores y planchaban lo manteles de los altares. Postrándose delante de la imagen del santo, pidió por el detenido José, donde estuvo rezando varias horas.
En el momento en que José era subido al camión, el cabecilla le dijo: Ni el Beato Sebastian, ni Dios, puede librar a Jacinto de la muerte, por que dentro de media hora, ya estarán todos estos sin vida, refiriéndose a varios hombres, que llevaban en el mismo camión, que habían recogido en otros sitios, llevándolos para darles el mismo destino. El camión partió en dirección la Cañizo.
A dos kilómetros de la salida de la villa, el camión se paró inesperadamente y fueron vanos todos los intentos que hicieron para ponerlo en marcha, momento que aprovechó José, para que de un tirón fuerte, se soltó de las ataduras que tenía a otro detenido y con la oscuridad de la noche, desapareció como si la tierra lo hubiera tragado, sin dejar rastro.
Los falangistas, dispararon sus fusiles en la dirección que había desaparecido y enfocaron sus linternas, pero el detenido había desparecido delante de sus propias narices.
Entre todos trataron de empujar al camión, para que encendiese y al mismo tiempo, que colocaron los faros en aquella parte del monte, por donde había desparecido José, pero les fue del todo imposible, el camión no se movió del sitio.
Como la noche era muy oscura tuvieron que volver al pueblo, pero quedaron de guardia cuatro de ellos, por si oían algún ruido o vienen al escapado.
Al llegar al pueblo, se situaron delante de la casa de mi madrina, que también era la madrina de José y comenzaron a insultarla, llamándola bruja y otras frases ofensivas.
Como la casa está al lado de la iglesias, en donde ella, en donde ella seguía rezando, oía claramente los insultos y alarmada salió al atrio y por encima del muro que rodea la iglesias, vio a los falangistas, que al verla se enfurecieron más, redoblando sus insultos y blasfemias contra Dios y el Santo Beato.
Mi madrina, que era hermana de mi padre, se dio cuenta, de que su ahijado se habia escapado y les dijo: Ya veis como el Santo obró el milagro que yo le pedí. Trataron de prenderle fuego a la iglesia, pero con los gritos se juntaron muchos vecinos y apareció una pareja de la Guardia Civil, que hacía la ronda nocturna, según la costumbre de aquella época.
¿Qué había pasado? ¡Que se esfumó el huido! Mal pensaban aquellos criminales, cuando enfocaban hacia el monte, por donde creían que había desaparecido el preso y mal pensaban que lo tenían bajo sus pies. Como eran de Ribadavia y Verín, no conocían la zona e ignoraban que allí había una alcantarilla que cruzaba la carretera por debajo, como desagüe o canal del agua, ya que con la lluvia el agua se desbordaba por encima de la carretera y ese fue el motivo de la construcción de la mencionada alcantarilla, que era el punto más bajo de la carretera, bajada del Cañizo y subida de La Gudiña.
José sabía esta circunstancia y tan pronto puso los pies en suelo, se metió en la alcantarilla, en donde permaneció día y medio, sin moverse del sitio. La boca de la entrada, tiene unos 50 centímetros y como la hierba era alta, la entrada de la misma estaba disimulada, para toda persona que no conociese el lugar.
Pasado día y medio, salió de su escondite, para la parte oeste del pueblo, la rivera, con el objeto de acercarse a la frontera portuguesa y escapar al pueblo de La Cisterna, en donde tenía unos amigos, que en los días de feria venían a La Gudiña, para vender los productos de sus huertas y frutas.
Anduvo mucho tiempo entre la maleza para no ser visto y finalmente se sentó junto un castaño, en donde se quedó dormido; No sabía el tiempo que había transcurrido, pero le despertó el ruido producido por las campanillas del ganado y voces de pastores, pero el Santo seguía con él, ya que el rebaño de ovejas era el de su madre y las pastoras, eran sus hermanas, Teresa y Joaquina. El perro que las acompañaban se dio cuenta del intruso y comenzó a ladrar en la dirección donde estaba José, pero sus hermanas al reconocerlo corrieron a su lado y se abrazaron llorando. Le dieron de su merienda y una de ellas volvió a casa, pero por el monte sin usar los caminos, para que no la viese nadie y dar la buena noticia a su madre; Su madre llena de alegría y absoluto silencia, acordó mandar ropa, para que se mudase, ya que en la alcantarilla, se había empapado por completo.
Pero esa intuición que tienen las madres, no les dio ropa de hombre, les dio un vestido de Teresa, un mantón, y un pañuelo de cabeza para que se disfrazase de mujer y al anochecer venir con ellas, conduciendo el ganado y que lo hiciesen por la parte baja de la Cotarela, con el fin de rodear el pueblo y entrar en la casa sin ser visto por nadie. Así lo hicieron y ya bien entrada la noche, pudo la señora María abrazar a su hijo, sano y salvo.
Como con frecuencia aquellos facinerosos, registraban las viviendas de los huidos y de los pertenecientes a partidos de izquierda, aquella noche y diez noches mas durmió en el pajar y la leñera que había en el extremo de la era, detrás de la casa al lado del huerto.
Durante esos días, con hierros y pequeñas herramientas, para no nacer ruido y no infundir sospechas, cavaron en la esquina de la cocina una especie de sepultura o foso, que una vez hecho acondicionaron con hierba seca y paja, para no tuviese humedad y en ella permanecía José durante el día, ya que por la noche, dormía en un jergón de hojas de maíz al lado del agujero, que tenia siempre tapado con leña y torgos, teniendo siempre bien atrancadas las dos puerta y la ventana.
Poco a poco fueron enlosando parte de la casa, para no infundir sospechas, que traían del deslinde de la era y la huerta.
Por la mañana se metía dentro del agujero y la plancha de losa era corrida encina, dejando un resquicio como respiradero y así estuvo varios meses.
Su madre y hermanas se vistieron de luto, manifestando que José había muerto en el monte, asesinado por los falangistas, si es que no habría podido huir a Portugal.
En aquella casa nunca se oía ruido alguno, se hablaba en voz baja, como un susurro, para que nadie pudiese oír nada y si algún vecino preguntaba por José, simulaban llorar y decía José seguro que ha muerto y para mayor disimulo, la madre encargó una misa al Sr. Cura, por eterno descanso de José.
En la fecha en que ocurrieron estos hechos, yo me hallaba combatiendo en los frentes de Asturias, a donde tuve que ir voluntario a primera línea, por temor, a que me paseasen, como hicieron con otros compañeros míos, por pertenecer Alianza Republicana.
En uno de los encuentros que tuvimos me hirieron en el vientre y me llevaron al hospital de Lugo, en donde permanecí cerca de un mes.
Una vez dado de alta, me dieron 15 días de convalecencia y permiso, para venir a casa, ya que mi esposa y mis hijos estaban intranquilos.
A los cuatro días de llegar a mi casa, fui a Gudiña, con el fin de visitar a mis tías y primos, mi madrina, hermana de mi padre D. Agustín Fernández Barja, me narró la odisea que había tenido mi amigo y vecino José, sin pensarlo fui a visitar y abrazar a su madre. Yo no tenía recelo de hablar con unos y con otros, por ser combatiente y por que además mi Jefe y Teniente D. Álvaro Lastra, me había regalado una pistola del nueve largo, para que en el caso de que algún falangista, se metiese conmigo, le diese su merecido, puesto que habían llegado unos falangistas de Ribadavia en compañía de otros de Verín, que les servían de guías, al frente de Asturias, Para pasearme, por ser republicano, pero mi jefe que me tenía en gran estima, los había expulsado, diciéndoles que si los volvía a ver por allí los mandaría fusilar.
Cuando fui visitar a la señora María, me mandó sentar al pie de una mesa de cocina y se lamentó de la desaparición de su hijo José, tratando yo de consolarla.
Habría pasado poco más de un año y volvieron a herirme en la rodilla y en el brazo, con trozo de metralla, producidos por una granada en el frente de Teruel, por cuyo motivo me dieron otros 15 días de permiso. También volví visitar a mi familia en La Gudiña y me contaron la aparición de mi amigo José Martínez Priego. Fui a su casa, para saludarle y en ese preciso momento estaba comiendo a la mesa, al lado de la cual había estado yo la vez anterior.
Todos me recibieron con gran alegría y mi amigo me dijo: Cuando viniste visitar a mi madre el año pasado, yo estaba escuchando vuestra conversación, ya que me tenias bajo tus pies y me enseñó el hoyo en el que había estado escondido.
Pero al conceder el General Franco el indulto general, José se presentó en el cuartel de la guardia civil, diciendo que había estado en Portugal en casa de unos amigos.
A pesar del indulto, fue llevado a la prisión Castillo en Viana del Bollo, donde le retuvieron un mes, hasta que terminó el expediente y se presentaron los avales de las autoridades y vecinos.
Esto es a grandes rasgos, lo ocurrido con el Milagro del Beato Sebastian de Aparicio y que al terminar la guerra me contó José y su familia, aquella misma tarde fuimos dando un paseo y me enseñó la alcantarilla que le había salvado la vida.
Quiero ahora, después de Sesenta y tres años referir lo ocurrido con el fin de que haya constancia de un milagro más del Beato Sebastian de Aparicio.
Manuel Luis Fernández-Barja Sánchez, nacido en La Gudiña el 4 de Abril del 1.904

FAMILIA BARJA












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FAMILIA BARJA





FAMILIA BARJA (año 1.506 en La Gudiña)

D. Jerónimo Barja de Pradoalbar 1.658 & Dñª. Inés Núñez casados en 1681
Tuvieron dos hijos, que se casan con dos hermanas en 1.706

1º.- Domingo Barja Núñez 1.682 &Bibiana Macías Pérez
2º.- Francisco Barja Núñez 1.683 &María Macías Pérez

Domingo y Bibiana………4 hijos

1º.- Domingo Barja Macías 1.709 &
2º.- Antonio Barja Macías 1.712 &
3º.- Pedro Barja Macías 1.715 &
4º.- Jerónimo Barja Macias 1.716 a 1.799 & María Engracia Macías Osorio de Villavieja

Francisco y María ….4 hijos

1º.- Francisco Barja Macías
2º.- Hermenegildo Barja Macías
3º.- Pedro Barja Macías
4º.- Benito Barja Macías

Jerónimo y María …3 hijos

1º.- Vicente Barja Macías 1.760
2.- Pedro Barja Macías & Gregoria Gago de La Cisterna de Erosa
3º.- Domingo Barja Macías 1.765

Pedro y Gregoria 3 hijos

1º.- María Barja Gago
2º.- Carmen Barja Gago
3º.- Domingo Barja Gago & Ana María Rodríguez Amado de La Gudiña

Domingo y Ana María ………6 hijos

1º.- Pedro Barja Rodríguez 1.812 & Joaquina Domínguez Pérez de Barja 1812-1877
2º.- Leopoldo Barja Rodríguez
3º.- Melchor Barja Rodríguez
4º.- Alfredo Barja Rodríguez
5º.- José Manuel Barja Rodríguez & Maria Amélia Sánchez Martinez
6º.- María Barja Rodríguez & -Se caso en el Navallo, no hay datos

Pedro y Joaquina ......17 hijos

1º. - Josefa Barja Domínguez 1.845 c.c. Juan Fernández Pérez Navallo 1.843
2º. - Germán Barja Domínguez c.c. Carolina Dieguez del Tameirón
3º. - Alfredo Barja Domínguez Sin datos
4º. - Enrique Barja Domínguez, c.c. Isolina Buján de Orense 1 hijo
5º. - Domingo Barja Domínguez c.c. Josefa Rodríguez 1 hijo
6º. - Francisco Barja Domínguez c.c. Rosario Muñoz
7º. - Modesta Barja Domínguez
8º. - Agustín Barja Domínguez
9º. - Emilio Barja Domínguez
10º Manuel Barja Domínguez c.c. Sofía Camba
11º Melchor Barja Domínguez
12º Eladio Barja Domínguez
13º Ricardo Barja Domínguez c.c. María Fernández del Riós
14º Catalina Barja Domínguez
15º Rosendo Barja Domínguez
16º. Joaquina Barja Domínguez
17º María Barja Domínguez
A-1º. -Josefa Barja-Juan Fernández

8 hijos

B-1º. - Agustín Fernández Barja 1.875-1.946 &Angela Sánchez Dieguez 2-1.878 5 hijos
B-2º. - Emilio Fernández Barja c.c. Carmen García 5 hijos
B-3º. - Eladio Fernández Barja
B-4º. - Catalina Fernández Barja Soltera
B-5º. - Joaquina Fernández Barja 1.900-1.999 & Manuel García,Capitán Carabineros 3
B-6º. - José Manuel Fernández Barja Soltero
B-7º. - Ricardo Fernández Barja
B-8º. - Melchor Fernández Barja c.c. María Vázquez Leis 6 hijos
1º. B de 1.A.-Agustin Fernández Barja 7-12-1.875 Angela Sánchez Dieguez del Cañizo 6-2-1878

5 hijos

C.-1º-Manuel Fernández-Barja Sánchez, Oficial Mayor Ayto de Verín &Irene Delgado Meiriño
C.-2º-Concepción Fernández Sánchez 1.907 c.c. Manuel Limia Pérez, Médico
C.-3º-Catalina Fernández Sánchez 1.915 Profesora E.G.B.José Cid Guerra, Farmacéutico
C.-4º-Carmen Fernández Sánchez 26 XII-1.908 Soltera
C.-5° Josefa Fernández Sánchez Falleció de 20 años


C-1º-1º. A Manuel Fernández-Barja Sánchez 1.904-1.999 c.c. Irene Delgado Meiriño1.901-7-1-901

4 hijos

D-1º. - Luis Fernández Delgado, Médico Mª. Carmen Lovelle Alén Prof. E.G.B.-Senadora
D-2º. -Ángela Fernández-Barja Delgado Manuel Domínguez Viguera, Juez Pte. Audiencia
D-3º. -Manuel Agustín Fernández Delgado c.c. Mª. Hernández Muñoz Prof. E.G.B.
D-4º. -José Carlos Fernández-Barja Delgado c.c. Emilia Martínez Osorio Prof E.G.B. Telefónica

Manuel Luis Fernández-Barja Sánchez, hijo de Agustín Fernández Barja y Angela Sánchez Dieguez, nacido en La Gudiña el 4-4 1.904 falleció en la Casa del Perú, Verín el 25-4-1.999 solicitó a Madrid la unión de su apellido con el de su padre “Fernandez-Barja”.
Dos de sus hijos solicitaron el mismo cambio y les fue concedido, por el Ministerio de Justicia e Interior en junio de 1.995. Angela y José Carlos Fernández-Barja Delgado

José Carlos Fernández-Barja - Emilia Martínez Osorio

2 hijos
E-1º. - José Carlos Fernández-Barja Martínez, 7-3-1.969. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago.
Hizo un Master en la Universidad Carlos III de Madrid, en Urbanismo y Medio ambiente. Sacó el nº. 1 de la oposición. Director Gerente de La Fundación Comarcal de Noia. c.c.  Ana Isabel López Lorenzo, Licenciada en Sociología y Diplomada den Trabajo Social-

Un hijo DAVID FERNANDEZ-BARJA LOPEZ. Nació en Santiago el 26 de Junio del 2008 en el Policlínico de La Rosaleda a las 19 horas

E-2º. - Javier Fernández Martínez 20-6-1.973. Licenciado Ingeniero Bioquímico, por las Universidades de Santiago de Compostela y Madrid. Ya que hizo los tres primeros cursos en Santiago y los dos finales en Madrid, pues Bioquímica no la había en las Universidades de Galicia.
Está en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid 1-1-2.000.c.c. Asunción María López Fernández, en Alcalá de Henares el día 12-10-2001.

Un hijo JACOBO FERNANDEZ LÓPEZ, Nacido en Madrid el día 31 de enero del 2017 de madrugada

DATOS DE IGLESIA FECHAS SEÑALADAS


Iglesia de San Pedro de Quizanes


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                               AÑOS Y FECHAS DE FALLECIMIENTOS  
1.725. - D. Isidro Fidalgo, falleció en el Pazo del Perú el 22-XI-1.725 a su entierro asistieron 80 sacerdotes,
los cuales recibieron cada uno de ellos: Un real de plata, un cuarto de cordero y una hogaza de pan

1.735.- D. Juan Taboada, fallece su esposa Dñª. Rosa González Mendoza el 30-5-1.735

1.736.- Dñª. Angela Aguiño, falleció el 10-XII-1.736

1.737.- D. Sebastián Taboada se casó el 8-XII-1.737

1.739.- D. Sebastián Taboada, padrino de una niña, figura como vecino de Monterrey 25-4-1.739

1.741.- D. Carlos Taboada, se casa el 3-XI-1.741 con Dñª. María Rodríguez Salgado

1.742. D. Antonio Taboada. Nació el 27-XII-1.742 Falleció el 25-8-1.815

1.752.- D. Carlos Taboada fallece 24-II-1.752 (libro defunciones página 418)

1.771.- D. Carlos Delgado, se bautizó el día 5-XI-1.771 falleció 26-X-1.817 Hijo de D. Andrés Delgado y Dñª. Sebastiana Albar, sus abuelos eran D Andrés Delgado y Dñª. Benita Foubelo de Abedes

1.778.- D. Andrés Delgado, se casó el 15-9-1.778 con Dñª. Ana García Alonso, hija de D. Antonio García y Dñª. Dominga Alonso.

1.785.- D. Andrés Delgado c.c. Dñª. Sebastiana Albar, bautizaron el 28-IV-1.785 a su hija Antonia Apolonia, sus abuelos eran D. Pedro Albar y Dñª. Angela Feijóo

1.789.- D. Carlos Taboada Cotilla, padrino de la niña Mª. Teresa el día 12-IV-1.789

1.806.- D. Carlos Taboada se casa el 1-1-1.806 con Dñª. Rosa González Losada

1.807.- D. Carlos Taboada c.c. Dñª. Rosa González Losada. Bautizaron a su hijo el 19-II-1.807 con los
nombres: Benito, Carlos, Clemente, Alonso, José Antonio y Felix. Siendo sus abuelos D. Antonio Taboada y. Dñª. Teresa Cotilla; D. Tomás González y. Dñª. Josefa Losada y el cura D. Felix Ruiz

1.808.- D. Carlos Taboada c.c. Dñª. Rosa González, bautizaron el 8-X-1.808 a su hija: Teresa Brigida. Nieta de D. Antonio Taboada c.c. Dñª. Teresa Cotilla y de D. Tomás González c.c. Dñª. Josefa Losada.

1.810.- D. Carlos Taboada c.c. Dñª. Rosa González, bautizaron 20-1-1.810 a su hijo José Antonio

1.811.- D. Carlos Taboada c.c. Dñª. Rosa González, bautizaron 24-8-1.811 a su hija Teresa Josefa

1.812.- D. Carlos Taboada c.c. Dñª. Rosa González, bautizaron 14-XI-1.812 a su hija Agustina Carlota Irene
Fueron sus padrinos, su tío el capitán del regimiento de Monterrey D. Agustín González y su abuela Dñª. Josefa Losada. Era el sacerdote D. Juan Gutiérrez.

1.814.- D. Carlos Taboada c.c. Rosa González, bautizaron 12-5-1.814 a su hijo Manuel Mamerto. El cura, era D. Juan de la Fuente.

1.816.- D. Carlos Taboada c.c. Rosa González, bautizaron 20-2-1.816 a su hija Josefa Magdalena. Ofició la ceremonia el padre mercedario D. Julián Losada. Fue la madrina Dñª. Josefa Carnicero

1.816.- D. Andrés Delgado. Falleció el 5-X-1.816

1.828.- Dñª. Agustina Taboada c.c. D. Juan Rodríguez de Herrera, bautizaron 10-XII-1.828 a su hija Mª.Concepción, nieta de D. Carlos Taboada y Dñª. Rosa González.

1.836.- D. Carlos Taboada y Dñª. Rosa González, fueron 28-5-1.836 padrinos de una niña

1.844.- D. Andrés Delgado y Dñª. Carlota Delgado, fueron padrinos de una niña

1.844.- D. Benito Taboada, bautizó el 13-8-1.844 su hijo natural José Antonio, hijo de Manuela Casanes de Tamaguelos, nieto de Matías Casanes y Mariana Villanueva.

1.873.- Dñª. Amalia R. Delgado, Falleció 13-3-1.873 hija de Dñª. Carlota Delgado y D. Agustín Rguez.

1.881.- D. Benito Taboada, falleció 16 de febrero de 1.881

1.896.-D. Andrés Delgado, falleció el 12-7-1.896 c.c. Dñª. Josefa Fernández

1.916.- Dñª. Carlota Delgado Giane, falleció 1-7- 1.916 Hija de D. Carlos Delgado y Dñª. Frcª. Giane

1.917.- D. Andrés Delgado, falleció el 10-XI-1.917 c.c. Dñª. Josefa Fernández de Monforte

Nota.- Todos estos datos fueron copiados de los libros existentes en la iglesia de Quizanes


Casa del Perú. Agosto 2003 José Carlos Fernández-Barja DelgadoDATOS DE LA IGLESIA

NICOLAS TABOADA DE ARAUJO

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En documento testamento, fechado el 17 de abril de 1.758 otorgado por Dñª. María Gómez Suarez, viuda de Dn. Marcos de Araujo y Chaves, vecinos que fueron del pueblo de Tameguelos, ante el escribano Pedro Friera o Freiría y como testigos: El Presbítero de capellán de Oimbra Dn. Juan Baptista Suarez, Juan Salgado y Antonio Torres, deja todos sus bienes y propiedades a su única hija Dñª. Manuela de Araujo Gómez, que ya era viuda de Dn. Jacobo Taboada, hijo de Dn. Juan G. Taboada Pardo, Corregidor de Verín y que había estado casado con Dñª. María Fidalgo de Araujo, propietaria de La Casa del Perú

En otro documento “ Memoria de las Tierras y demás bienes” que figuran a nombre de Dñª. Manuela de Araujo y Chaves, hacen un inventario con un total de 71 fincas, que pasan a manos de su hijo Dn. Nicolás Taboada de Araujo y Chaves en el año 1.760

Dn. Marcos de Araujo y Chaves, hijo de Dn. Benito de Araujo y Chaves, era sobrino de Dñª. Francisca de Araujo, que se casó el día 9 de marzo de 1.575 con el General Dn. Domingo Fidalgo y Villar propietario de La Casa del Perú

DATOS ACLARATORIOS NICOLÁS TABOADA

Dn. Benito de Araujo y Chaves Se desconoce el nombre de su esposa
Dn. Marcos de Araujo y Chaves 1.671 c.c. Dñª. María Gómez Suarez ( una hija)
Dñª. Manuela de Araujo y Chaves 1694 c.c. Dn. Jacobo Taboada ( un hijo)
Dn. Nicolás Taboada de Araujo 1.727 c.c. Dñª. Ana María Soto( un hijo)
Dn. Antonio Taboada Soto 26-4-1.757 c.c. Dñª. Vicenta Hervella Miguez

Nota:
El Corregidor de Verín Dn. Juan G. Taboada Pardo, además de los hijos que tuvo, durante el matrimonio con Dñª. María Fidalgo de Araujo, señora de La Casa del Perú (Dn. Sebastián Benito y Dn. Pedro Taboada Fidalgo de Araujo), tuvo otros tres hijos naturales reconocidos: Dn. Gregorio, que falleció el 18-1-1.739 D. Jacobo y D. Juan Taboada.
Dn. Juan G. Taboada Pardo, viudo de Dñª. María Fidalgo de Araujo, se volvió casar en Tamaguelos con Dñª. María Colmenero Salgado.
Dn. Juan G. Taboada Pardo, era hijo de otro D. Juan García Taboada, que fue Corregidor de Verín en 1.648 y de Dñª. Isabel Pardo de Tamaguelos



José Carlos Fernández-Barja Delgado
Casa del Perú ( junio 2004)